Marte un destino preferido para la exploracion espacial

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Marte un destino preferido para la exploracion espacial

Por | 11 de febrero de 2010

Marte ha sido destino preferente de la exploración espacial, pero en los intentos de estudiarlo no escasean ni las chapuzas ni los fiascos.


No se puede negar que Marte da mucho juego. De allí vino la invasión de H. G. Wells; fue el lugar en el que Lord Dunsany coloco a sus “pastoreadores de humanos”; donde Ray Bradbury imagino una antigua civilización o de donde vinieron los insufribles marcianitos de Fredric Brown en la novela que da titulo a esta columna. En astronomía dio la puntilla al modelo geocéntrico del Sistema Solar al calcular Kepler su orbita verdadera: una elipse con el Sol en uno de sus focos.

También el pobre Marte ha sido el gate de la aventura espacial: mas de la mitad de las misiones marcianas soviéticas y la tercera parte de las estadounidenses acabaron en desastre. La Agencia Espacial Europea (ESA) tampoco se ha librado. Como recordaran, la Beagle 2 tenia que aterrizar allí en 2003, pero se perdió; todo el mundo supone que se estrelló. Lo llamativo llego cuando se hizo público el informe técnico donde se analizaba el desastre… Bueno, eso de que “se hizo público” es un decir, porque en realidad la ESA y el gobierno del Reino Unido -la sonda era responsabilidad británica- se vieron forzados a hacerlo porque la revista New Scientist apelo al Acta de Libertad de Información. Otros intentos, como el de los científicos involucrados en el proyecto, habían sido rechazados sin contemplaciones aduciendo que el informe contenía información sensible sobre aspectos técnicos y comerciales. ¿Qué misterio ocultaba el Beagle 2?

Pura incompetencia. Por ejemplo, el cambio en el último minuto del paracaídas de descenso sin hacer las oportunas pruebas o el recorte presupuestario que sufrió el proyecto. Esto hizo que se cometieran errores de diseño, como no consideraría una nave espacial por derecho propio y así ahorrar en materiales y controles.

Tras el desastre del Challenger en 1986, la exploración espacial cayo en un profundo pozo, pero el planeta rojo vino al rescate. Basto con explotar la humana obsesión por buscar compañía ahí fuera: el hallazgo de posibles pruebas de la existencia de vida microbiana, anunciada a bombo y platillo en 1996 y que quedo en agua de borrajas, dio luz verde a una verdadera invasión marciana, solo que en sentido contrario. Y, de regalo, se inventaron una nueva ciencia cuyos críticos dicen que es la única sin objeto de estudio: la Astrobiología.

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