Obstáculos que no nos permiten ser Ganadores

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Obstáculos que no nos permiten ser Ganadores

Por | 5 de julio de 2009

Obstáculo número 1.- Culpar a los demás.
Muy pocas personas son capaces de reconocer abiertamente el comentario: “Quizás sea culpa mía”. La mayoría de nosotros solemos reaccionar de forma primitiva o infantil ante cualquier situación que implique un fallo. El ejemplo típico son los niños, que ante una falta culpan de inmediato al hermano o a la hermana.

La práctica de echar las culpas a los demás explica, quizá, no solo la mitad de nuestros fracasos, sino también nuestra ineficacia para saber aprovechar esos fracasos. Pero la persona que tiene una actitud de ganador, nunca rechaza su propia responsabilidad. Sabe reconocer sus errores, y lo que es más, lucha incansablemente por que no se vuelvan a producir.

Obstáculo número 2.- Culparnos a nosotros mismos constantemente.
Preguntas del tipo: ¿Porqué he sido tan tonto? ¿Porqué siempre tengo que meter la pata? ¿Porqué siempre tengo que decir algo indebido? ¡Qué torpe he sido!
Esta actitud es simplemente una forma rápida y sencilla de manejar una situación. En lugar de enfrentarnos con el problema que hay detrás del fracaso, luchando para resolverlo, para evitar que se repita, nos culpamos, como si fuésemos unos fracasados congénitos, y simplemente nos conformamos con eso. Esta es una práctica muy peligrosa porque hace que en nuestro interior arraiguen sentimientos de inferioridad y de inseguridad, que crecerán día a día.

Si usted quiere forjar esa actitud que diferencia a los ganadores, deje de fustigarse y comience a enfocarse en todas las bendiciones y cualidades que posee.

Obstáculo número 3.- No tener ninguna meta.
Una persona debe saber hacia donde quiere ir, si es que desea llegar a alguna parte. Es fácil ir simplemente a la deriva. Algunas personas pasaron por la escuela como si pensaran que le estaban haciendo un favor a su familia. En el trabajo, actúan de forma monótona, interesándose únicamente por el cheque de fin de mes. No tienen una meta.

Los ganadores tienen claros sus objetivos y están dispuestos a recorrer el kilómetro extra necesario para alcanzar los resultados. Los perdedores tienen como meta alguna oportunidad indefinida que puede que se presente en algún momento futuro. Esperan que se presente algo, y mientras tanto rechazan todo lo demás.

Pero, ¿Cuándo será en este mundo el día en que empecemos a vivir como si comprendiésemos la urgencia de la vida? Este es nuestro momento, nuestro día, nuestra generación…Esta es la vida,… y está pasando…¿A qué estamos esperando?

La actitud del verdadero ganador le impulsa a hacer algo hoy, y no a dejarlo para mañana.

Obstáculo número 4.- Elección de metas equivocadas.
Solo hay un modo de que una meta sea equivocada para usted, y es permitir que otros pongan las metas por las que usted lucha en su vida. Muchos de nosotros mismos dejamos que alguien más, la familia o las circunstancias tomen la decisión por nosotros, y más adelante nos arrepentimos de ello. Esta es una gran tristeza: descubrir, después de incontables años de lucha, que alcanzar el objetivo de nuestros esfuerzos no nos ocasiona felicidad.

Usted debe tener el coraje de tomar las riendas de su propia vida, de fijarse sus propias metas, porque de ese modo, usted luchará de forma entusiasta por lograr su realización, y cuando las alcance todo lo que sentirá será felicidad y alegría.

Muchos de nosotros escogemos instintivamente la ruta más corta, más fácil y más rápida hacia el éxito, solo para descubrir que el camino hacia el éxito no esta hecho para los comodones. El trabajo arduo rara vez es placentero, pero el premio, cuando se ha tenido que luchar dando lo mejor, es el más dulce de los manjares.

Por ello, le invito a que adopte la actitud de los ganadores, que no se dejan engañar por el espejismo de un éxito fácil, sino que son conscientes de que van a tener que superar muchos obstáculos para alcanzar el éxito. Pero siempre tienen presente que antes de tirar la toalla y abandonar se la van a tragar si es necesario. Esa es la actitud de un ganador.

Obstáculo número 6.- Tomar el camino más largo.
Se cuenta que en una ocasión Einstein, al pedirle que explicara su teoría de la relatividad, replicó que quizás el ejemplo más sencillo que podía ofrecer era el siguiente: cuando un joven pasa una hora en compañía de la joven que ama, le parece un minuto. Pero ese mismo joven, obligado a permanecer sentado durante un minuto sobre una estufa caliente, tendría la impresión de que habría transcurrido una hora.

Por ello, siempre que le sea posible, encuentre a alguien que haya recorrido el camino que usted pretende recorrer antes que usted. Alguién que ya tenga la fruta en el árbol y que le pueda ahorrar un montón de tropiezos y obstáculos. Aprenda todo lo que pueda de esa persona y de este modo conseguirá que el camino hacia sus sueños se haga más corto y placentero.

Obstáculo número 7.- Desatender las pequeñas cosas.
Si usted observa alguna foto hecha desde el aire de la cabeza de la estatua de la libertad en Nueva York, podrá comprobar que están cuidados hasta los más mínimos detalles. El escultor realizó una concienzuda labor incluso con el cabello de la mujer. Cada mechón de cabello se encuentra en el lugar adecuado. En su época, el escultor dificilmente podría saber que alguien, con la posible excepción de alguna gaviota, llegaría a ver jamás ese cabello por la altura de la estatua. Pero le concedió el mismo cuidado que al rostro, el brazo y la antorcha.

El tomar en consideración los pequeños detalles es toda una señal de que también se valorarán los grandes detalles y tareas, aquellos que realmente suponen una tremenda diferencia. Los vedaderos ganadores nunca subestiman el poder de los pequeños detalles: de una sonrisa franca, de una muestra de interés sincera, de un apretón de manos caluroso, de causar una buena primera impresión…. Pequeños detalles sobre los que se cimienta un gran éxito.

Obstáculo número 8.- Desistir demasiado pronto.
En una ocasión leí una historia titulada “El guijarro del éxito”.
El explorador Rafaél Solano, desalentado y fisicamente agotado, se sentó en la orilla del reseco cauce del rio y dijo a sus dos compañeros: “Ya no puedo más”, comentó “No tiene ningún sentido seguir adelante. ¿Veis este guijarro? Pues bien, es el número 999.999 que he recogido, y hasta ahora no he encontrado un solo diamante. Si recojo uno más, completaré el millón, pero, ¿qué sentido tiene? Desisto de todo.”

Esto sucedía en el año 1942; los tres hombres habían pasado una larga temporada explorando el terreno en el lecho de un rio en Venezuela, en busca de diamantes. Tenían las ropas destrozadas, los sombreros raidos, pero jamás pensaron en desistir, hasta que Solano declaró: “Ya no puedo más”. Uno de ellos, en tono apagado declaró: “Recoge otro y completa el millón”.
-Deacuerdo, respondió Solano. Encorvándose, apoyó la mano sobre un montón de guijarros y sacó uno. Era casi del tamaño del huevo de una gallina.
-Aquí lo teneis, declaró, -Es el último. Pero era muy pesado, demasiado pesado, y lo estudió bien. Muchachos, ¡es un diamante!, gritó.
Harry Winston
, comerciante de joyas en Nueva York, le pagó a Rafaél Solano 200.000 dólares de aquella época por ese guijarro que completó el millón. LLamado el Libertador, es el diamante más puro y de mayor tamaño que jamás se halla encontrado.

La perseverancia siempre rinde sus frutos. Hay un dicho que dice: “los hombres nunca fracasan, se dan por vencidos en el intento”. Con frecuencia no es el mal inicio, sino el pararse en el momento equivocado lo que determina la diferencia entre el éxito y el fracaso. Nunca deje de luchar en los momentos de lucha, y forjará otra de las acitudes que diferencian a los ganadores.

Obstáculo número 9.- El lastre del pasado.
Los recuerdos del pasado pueden infundirnos valor, confianza y fuerza creativa; o bien pueden aprisionarnos en una oscura nube de depresión y derrota. Los recuerdos negativos tienden a petrificarse, y suponen un lastre tremendo que impiden que desarrollemos nuestra capacidad de superarnos en la vida.

Un famoso psiquiatra comentó que un paciente en una ocasión le reconoció: “Es más fácil recostarse en un diván urgando en el pasado, que sentarse en una silla pensando en el presente.” Y yo a esto añadiría que es todavía más difícil, y requiere más agallas, ponerse en pie y caminar hacia el futuro.

Los problemas del mañana son desconocidos; pueden causarnos un nuevo dolor. Los de ayer ya han terminado; todavía son dolorosos, pero ese dolor ya lo conocemos, casi es cómodo. Es más sencillo, o menos arriesgado, permanecer estáticos, aceptar el consuelo que podemos obtener de nuestros sufrimientos acostumbrados. Y al final nos encontramos atrapados en las arenas movedizas de nuestras propias lamentaciones.

En contraposición la actitud del ganador es: “Yo voy hacia adelante” Recuerde siempre que la vida es crecimiento, y que todo crecimiento trae consigo retos. Pero no se amilane, y enfrente el futuro con un optimismo total.

Obstáculo número 10.- El espejismo del éxito.
Grabe esto con fuego en su mente: “El éxito no es un destino, es un camino”. Nunca se termina por llegar al éxito, ya que cada vez que alcance alguno de sus sueños, inmediatamente debe ponerse en marcha para alcanzar otro superior.

Napoleón sabía bien esto y dijo: “El momento más peligroso llega con la victoria”. Es entonces cuando sobreviene la confianza y el dormirse en los laureles. Y cuando esto sucede, el éxito comienza a desvanecerse. Existe un dicho que dice: “Un hombre puede hacer cualquier
cosa con una espada, excepto sentarse sobre ella”. Sucede lo mismo con el éxito.

Desarrolle la actitud ganadora de no sentirse nunca como si ya lo hubiese logrado todo. Busque constantemente nuevos desafios que le inviten a dar lo mejor de si mismo, y pregúntese constantemente: ¿Qué puedo hacer hoy para mejorar? Ese camino de mejora cotinua sin lugar a dudas le permitirá forjar y templar la actitud de ese ganador que es usted.

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